La idea de sacar una novela de la derrota surgió durante el otoño 1940. El 19 de noviembre Irène Némirovsky escribe en su diario: Si pudiera hacer la debacle como quisiera... Campesinos, grandes burgueses, oficiales, refugiados judíos intelectuales, políticos, ancianos que se olvidan, de aquellos a los que se profesaba respetar, y que se abandona como perros, las madres que muestran prodigios de resistencia y egoísmo para salvar a sus hijos. Los que se plasman y se desinflan uno tras otro, la juventud herida, pero no abatida. Que sería divertido: eso y los judíos, ¡qué divertido! Del tren de las cosas, serían obras póstumas, pero al fin.»


Page précédentePage suivante




Menciones l galesContacto