Auxiliar en 1934 a una representación de la obra antifascista Las razas, Irène Némirovsky advierte: "¡Que los que tienen oídos oigan!" Dos años más tarde, una de sus novelas es rechazada por "antisemitismo": en ella pretendía recordar a los judíos mejor integrados su parentesco con los inmigrantes recientes. Reflejo de una angustia? A pesar de los prestigiosos apoyos, su naturalización se retrasa continuamente.
El auge de la propaganda xenófoba y el mediocre éxito de sus últimas novelas la llevan, a pesar de sus temores, a su tema favorito: la inmigración judeo-rusa. En 1939, prudencia o superstición, recibe el bautismo católico, así como su marido y sus hijas, y trabaja con pasión en Charlatan, mito de Fausto trasladado a la inmigración, mientras que Los perros y los lobos presenta una visión fantasiosa de la emigración judía, así como de cierta hipocresía francesa. Publicado en mayo de 1940, en el momento de la ofensiva alemana, la novela pasa desapercibida...

