Una semana después de Marceline Loridan-Ivens, es otra de las últimas sobrevivientes del Holocausto y superviviente de Auschwitz que nos ha dejado en la noche del 24 al 25 de septiembre de 2018, a los 89 años. Ida Grinspan, que había perdido a su padre y a su madre en Auschwitz, testificó durante mucho tiempo en el Mémorial de la Shoah, sobre todo ante los escolares a quienes acompañaba siguiendo su historia en Auschwitz-Birkenau.
Nacida en París en 1929, de padres originarios de Polonia y llegados a Francia algunos años antes para huir del antisemitismo, Ida fue confiada desde el comienzo de la guerra a una niñera en un pueblo de Deux-Sèvres. Pero, en la noche del 30 al 31 de enero de 1944, fue detenida por los gendarmes franceses. El 10 de febrero de 1944, fue deportada a Auschwitz por el convoy n°68, con sólo 14 años. Su madre ya fue detenida el 16 de julio de 1942, durante la redada del Vel' d'Hiv. Su padre también será deportado en julio de 1944.
Ida Grinspan posando con sus padres Chaja y Jankiel Fensterszab. Francia, años 30
En Auschwitz, Ida Grinspan, que pensaba encontrar a su madre, se convierte en la matricula n° 75360 y trabaja en el Kommando des Pierres, des Pommes de terre, luego en la fábrica Union Meteallwerke (armamento). En enero de 1945, participa en las "marchas de la muerte" y se encuentra en Ravensbrück, luego en Neustadt-Glewe, con el tifus y los pies congelados. Liberada por los americanos y los soviéticos, es repatriada a Francia y se encuentra con su hermano. Su padre y su madre no regresarán.
Retrato de Ida GRINSPAN, nacida FENSTERSZAB, fotografiada seis semanas después de su regreso de la deportación,
Incesantemente, Ida testificaba ante los más jóvenes. Cada año, ella aceptaba con entusiasmo venir a testificar ante los profesores durante las universidades de verano en el Memorial de la Shoah. Miles de estudiantes se cruzaron por su camino y ella acompañó a varias generaciones de estudiantes de secundaria a Auschwitz, siguiendo las huellas de la barbarie del campo de concentración que ella contaba sin llorar. Su libro, publicado en 2002 (con Bertrand Poirot-Delpech) se titulaba por cierto "J'ai pas pleuré". Es una gran figura de la memoria que nos ha dejado. Todos nuestros pensamientos van a sus seres queridos.
(Re) ver los testimonios de Ida Grinspan en el Memorial: